Había una vez un mago que vivía en un lugar encantado.
Le gustaba salir a caminar por las calles de tierra del lugar.
Esa noche, no iba solo.
Lo que parecía ser su alma gemela, lo acompañaba.
Era una noche cálida, la luna estaba próxima a completarse y un viento ligeramente intenso, hacía la noche más especial.
Caminaban por la pasarela del vado.
Iban muy juntos, uno al lado del otro.
Se detuvieron a observar la belleza del lugar.
De pronto, una ráfaga de viento le quita su sombrero, éste hace unas volteretas, planea un minuto por el aire y cae suavemente en la delgada corriente del río que corre por debajo.
Ve a buscarlo!!! Ve a buscarlo!!! Le dice su alma gemela.
El duda un instante, luego baja despaciosamente de la pasarela, se sienta a un costado, se quita los zapatos puntiagudos que usan los magos, sus calcetines, y muy lentamente, sumerge sus delgados pies descalzos en el agua y va en busca de su sombrero.
Vuelve al lugar donde había dejado sus zapatos y sus calcetines, los toma, y se dispone a salir caminando – descalzo.
Ella lo mira con ternura, extasiada ante la sencillez y naturalidad de ese acto.
Otra vez, se ponen uno al lado del otro é inician el camino.
Se los ve felices....................
Cielo a ras de suelo
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Y si el cielo no es más
que un telar de niebla
donde urdimos la luz para no hundirnos,
un eco que inventamos
para que el pecho tenga un sitio ...
Hace 19 horas
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