6 may. 2008

LA FE


Tener fe requiere coraje.
La capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión.
Quién insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de la vida no puede tener fe.
Quién se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero.
Ser amado, y amar, requiere coraje, la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia – y de dar el salto y apostar todo a esos valores.
Reconocer como cada traición a la fe nos debilita, y como la mayor debilidad nos lleva a una nueva traición, y así en adelante, en un círculo vicioso.
Entonces reconoceremos también que mientras tememos conscientemente no ser amados, el temor real, aunque habitualmente inconsciente, es el de amar.
Amor significa comprometerse sin garantías, entregarse totalmente con la esperanza de producir amor en la persona amada.

El amor es un acto de fe y quién tenga poca fe también tiene poco amor.

El amor es una actividad, si amo, estoy en un constante estado de preocupación activa por la persona amada.
La capacidad de amar exige un estado de intensidad , de estar despierto, de acrecentada vitalidad