29 abr. 2010

EL CAMELLO, EL LEON Y EL NIÑO


Zarathustra divide la evolución de la conciencia en tres símbolos:
El camello, el león y el niño.
El camello es una bestia de carga, listo para ser esclavizado, nunca rebelde.
Nunca puede decir que no.
Es un creyente, un seguidor, un esclavo fiel, esto es lo más bajo en la conciencia humana.
En la conciencia del camello hay siempre una necesidad de alguien que guíe, de alguien que le diga “Debes hacer esto”.
Necesita los diez mandamientos.
Necesita todas las religiones, todos los sacerdotes, todas las escrituras sagradas porque no puede confiar en sí mismo, no tiene coraje, ni alma, ni anhelo por la libertad, es obediente.



El león es un anhelo por la libertad, es una revolución.
El comienzo de la revolución es un “no” sagrado.
Un deseo de destruir todas las prisiones, el león no necesita ningún líder;
Es suficiente para sí mismo.
No permitirá que nadie le diga: “TU debes”, eso es un insulto para su orgullo, solo puede decir: “YO quiero”.
El león es responsabilidad y tremendo esfuerzo por librarse de todas las cadenas.


Pero ni aún el león es la cima más alta del crecimiento humano, la cima más alta es cuando el león atraviesa una metamorfosis y se vuelve niño.
El niño es inocencia, no es obediencia, no desobediencia, no es creencia, no es incredulidad, es pura confianza…. Es un “sí” sagrado a la existencia.

OSHO