3 feb. 2009

LAS RELACIONES COMO PRACTICA ESPIRITUAL


Siempre que nuestra relación no funcione, siempre que nos enloquezca a nosotros y a nuestra pareja, alegrémonos.
Lo que era inconsciente está saliendo a la luz.
Es una oportunidad de salvación
Todo el tiempo tratemos de estar consciente de ese momento, particularmente de nuestro estado interior.
Si hay rabia que sepamos que hay rabia, ó celos , actitud defensiva, impulso de discutir, necesidad de tener la razón, una frialdad interior que pide amor y atención, dolor emocional de cualquier tipo, lo que sea, conozcamos la realidad de ese momento – y estemos atentos a ese conocimiento.
La relación entonces se volverá nuestra SADHANA, nuestra práctica espiritual.

Si observamos una conducta inconsciente en nuestro compañero/a, mantengámosla dentro del abrazo amoroso de nuestro conocimiento para no reaccionar.
La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo.
La forma de energía que hay tras la hostilidad y el ataque encuentra la presencia del amor absolutamente intolerable.
Si reaccionamos ante la inconsciencia de nuestro compañero/a nos volvemos inconscientes también.
Ser el conocedor crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las cosas y a todas las personas ser como son.
No existe mayor catalizador para la transformación.
Si practicamos esto, nuestro compañero/a no puede quedarse con nosotros y permanecer inconsciente.
Aprendamos a dar expresión a lo que sentimos sin acusar.
Aprendamos a escuchar a nuestra pareja en una forma abierta, no defensiva.
Démosle espacio para expresarse.
Mantengámonos presente.
Acusar, defenderse, atacar, todos esos patrones diseñados para defender el ego ó para llenar nuestras necesidades se volverán inofisiosos.
Dar espacio a los demás – y a nosotros mismos – es vital.

El amor no puede florecer sin ello .

La humanidad está bajo una gran presión de evolucionar porque es nuestra única oportunidad de sobrevivir como especie.
Esto afecta todos los aspectos de nuestra vida y las relaciones cercanas en particular.
Las relaciones nunca antes han sido tan problemáticas, ni han estado tan cargadas de conflictos como ahora.

Como habremos notado , el objetivo no es hacernos feliz ó realizados.
Si continuamos persiguiendo la meta de la salvación a través de una relación nos desilucionaremos una y otra vez.
Pero si aceptamos que la relación es para hacernos conscientes en lugar de feliz, entonces se nos ofrecerá la salvación y sintonizaremos con la conciencia superior que quiere nacer en este mundo.

Para quienes nos aferremos a los patrones antiguos habrá cada vez más dolor, violencia, confusión y locura.


Extraído (con cambios) de El Poder del Ahora de Eckhart Tolle