Somos un regalo, somos Madre Tierra. Somos nuestro propio uterohogar.
Enlace de cielo y tierra. Guardianas de lo sagrado.
Amantes de los sonidos del silencio.
Todas las mujeres tienen el derecho de despojarse de los roles o
encasillamientos impuestos, y si han quedado heridas sobre su naturaleza
instintiva, reconocerlas para ejercer nuestra propia sanadora interior.
Las heridas del alma se nos sanan con la ciencia de la paz y autocolaborando con el sentido de nuestro ser.
Descansa la anciana cantando la próxima creación.
Jan-nikeu
Museo del Silencio
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Hoy he entrado
al museo del silencio.
Y hallé, tendido,
un garabato de palabras
que nada decían,
desparramadas por el suelo,
arrugadas de tanto ...
Hace 1 día
