6 nov. 2010

MI JARDIN

Una de las mejores cosas que me ocurrieron en mi nueva vida de jubilada es tener la posibilidad de tener un pequeño jardín.

Realmente creo no hay nada tan agradable y positivo como trabajar en él.

Les dejo este trozo del libro: Mujeres que corren con los lobos - Clarissa P. Estés

El jardín es una conexión concreta con la vida y la muerte.

Cualquier cosa que le pueda ocurrir a un jardín le puede ocurrir también al alma y a la psique:
demasiada agua, demasiado poca, plagas, tormentas, invaciones, milagros, muerte de las raices, renacimiento, beneficios, curación, florecimiento, recompensas, belleza.

En el jardín aprendemos a dejar que los pensamientos, las ideas, las preferencias, los deseos, e incluso los amores vivan y mueran.

Plantamos, arrancamos, enterramos, secamos semillas, las sembramos, las mojamos , las cuidamos y cosechamos.

El jardín es una práctica de meditación en cuyo transcurso vemos cuando es preciso que algo muera.

En el jardín se puede ver llegar el momento tanto de la fructificación como de la muerte.

En el jardín nos movemos no CONTRA sino CON las inhalaciones y las exalaciones de una más vasta naturaleza salvaje.