01-jul-2009

DIFICIL ES......

Difícil, muy difícil es tu despertar, Corazón mío.



Podrán tal vez los músculos del cuerpo físico socavar montañas y conquistar el fondo de los mares.
Para toda empresa hacia fuera trabaja comedidamente el cerebro y a todo quehacer le encuentra gusto.
Su reino es el reino de la acción externa, y no puede estarse quieto, pues como las mariposas les atrae la llama, así el fuego del mundo atrae al pensamiento.
A la mente se le ha hecho un altar, y la humanidad entera sabe de su culto.
En cuanto a ti, se te ha olvidado, nada tienes que despierte nuestro interés, porque tu reino se encuentra más alla del espacio y del tiempo, protegido por los muros de la soledad y el silencio, consuetudinarios enemigos de la mente.
Si a ésta le dices “nada hay para hacer, evita las obras sugeridas por el ego” te creerá demente.
El tiempo está allí, como un inmenso cañamazo al que hay que bordar con los hilos multicolores de las ambiciones, “Nada hay para hacer” es, según ella, opinión de necios; pero tú dices “nada hay para hacer”, y lo dices con sabiduría, pues con hilos de humo no se pueden tejer mantos que abriguen del frío.
El alma es eterna, y poco servicio le prestan – por el contrario, mucho la inquietan – los productos del tiempo.
Tú, que sólo te avienes con la sencillez de lo eterno, apenas si encuentras sitio entre las complicaciones sin sentido: Nadie escucha tu voz, y quien lo hace, se sale del tiempo y para éste se torna nulo

Este mundo no sienta bien a tu ser adulto, y sufres en él como un gigante conminado a doblar sus espaldas constantemente a fin de tornar posible su diálogo con los enanos.



La paz del Corazón
Ada Albrecht

24-jun-2009

ANTES Y DESPUES


Antes de despertar, nuestra alegría radica en usar las cosas de esta tierra; después de la gracia del despertar , nuestra alegría es servir a las cosas de esta tierra.

Con el crecimiento de la sabiduría nuestra vida se vuelve cada vez más un acto creativo, un acto de servicio.

La belleza de tal comprensión es que no excluye a nadie.
Todas las personas deben ofrecer su don especial, y cada acto sirve a los dioses.

La música sagrada, la danza, la pintura, la canción, el cuento, el trance místico y la oración se mezclan con el cocinar una comida, cultivar la tierra, conducir un auto.

Todo se considera activamente valioso, todo ser está conectado con los dioses.

Cada uno de nosotros tiene un don para la tierra; nos ofrecemos a la red de la vida todo el tiempo.

Con frecuencia no honramos las semillas de nuestras pequeñas contribuciones ni reconocemos cómo darán fruto en el entorno más amplio de todo lo que vive.

Con el despertar, vemos que todas nuestras acciones tienen consecuencias en todo.

Nuestros dones especiales se pueden manifestar cuidando niños, trabajando en la justicia, el comercio, en la música, con redes de computadoras, o en jardinería.

La cuestión no es qué ladrillo de la construcción somos, sino permitir que nuestra voz única y especial se mueva en armonía con un propósito vivo.



J. Kornfield

17-jun-2009

LA ACCION ADECUADA/LA QUIETUD ADECUADA


Dejarse llevar por una multitud de preocupaciones conflictivas, entregarse a demasiadas exigencias, comprometerse con demasiados proyectos, querer ayudar a todo el mundo en todas las cosas es en sí mismo sucumbir a la violencia de nuestros tiempos.
Thomas Merton.

A veces es necesario marchar; a veces es necesario sentarse, orar.

Cada cosa a su tiempo puede devolver el corazón y el mundo al equilibrio.

Para que actuemos sabiamente, nuestra compasión debe estar equilibrada con la ecuanimidad, la habilidad de dejar que las cosas sean como son.
Así como nuestro corazón apasionado puede conmoverse con las penas del mundo, de la misma manera debemos recordar que no es responsabilidad nuestra remendar todo lo que hay roto en el mundo: es solo arreglar lo que podamos.
De lo contrario nos volvemos grandilocuentes, como si nos hubieran puesto aquí para ser los salvadores de la humanidad que nos rodea.
La compasión y la ecuanimidad entran en armonía cuando vivimos en la realidad del presente. Es muy sencillo. La atención y la compasión se adoptan genuinamente de a un paso por vez, una persona a la vez y un momento a la vez. De lo contrario nos agobiarán todos los problemas que hay que atender; los dilemas de nuestra familia y nuestra comunidad, la injusticia y el sufrimiento del mundo entero.

La compasión es real en los detalles, en nuestra respuesta a la inmediatez de este momento. Incluso en situaciones globales es así. Es en los detalles que la misericordia del corazón se expande. Ya se trate de nuestro vecino enfermo o la construcción gradual de una campaña mundial para prohibir las minas terrestres o detener la destrucción de los bosques húmedos, cada día, cada paso, es como respirar, una práctica de expansión del corazón.


En estos pequeños pasos puede florecer nuestra verdad..


Jack Kornfield