1 jul. 2009

DIFICIL ES......

Difícil, muy difícil es tu despertar, Corazón mío.



Podrán tal vez los músculos del cuerpo físico socavar montañas y conquistar el fondo de los mares.
Para toda empresa hacia fuera trabaja comedidamente el cerebro y a todo quehacer le encuentra gusto.
Su reino es el reino de la acción externa, y no puede estarse quieto, pues como las mariposas les atrae la llama, así el fuego del mundo atrae al pensamiento.
A la mente se le ha hecho un altar, y la humanidad entera sabe de su culto.
En cuanto a ti, se te ha olvidado, nada tienes que despierte nuestro interés, porque tu reino se encuentra más alla del espacio y del tiempo, protegido por los muros de la soledad y el silencio, consuetudinarios enemigos de la mente.
Si a ésta le dices “nada hay para hacer, evita las obras sugeridas por el ego” te creerá demente.
El tiempo está allí, como un inmenso cañamazo al que hay que bordar con los hilos multicolores de las ambiciones, “Nada hay para hacer” es, según ella, opinión de necios; pero tú dices “nada hay para hacer”, y lo dices con sabiduría, pues con hilos de humo no se pueden tejer mantos que abriguen del frío.
El alma es eterna, y poco servicio le prestan – por el contrario, mucho la inquietan – los productos del tiempo.
Tú, que sólo te avienes con la sencillez de lo eterno, apenas si encuentras sitio entre las complicaciones sin sentido: Nadie escucha tu voz, y quien lo hace, se sale del tiempo y para éste se torna nulo

Este mundo no sienta bien a tu ser adulto, y sufres en él como un gigante conminado a doblar sus espaldas constantemente a fin de tornar posible su diálogo con los enanos.



La paz del Corazón
Ada Albrecht