18 mar. 2011

VOLVER...

A veces siento que nunca termino de volver.

Volver a mi casa…. a mi morada, a la manada de la que habla Clarissa Pinkola Estés.

Dice mi amiga Marga: Partir es duro, cuando se deja atrás todo lo que llevamos en nuestro corazón, pero al llevarlo con nosotros, permanece para siempre... como si nunca nos hubiéramos ido.

Será que no lo llevaba conmigo? O que no termino de verlo?

He sido una nómade toda mi vida, sin muchos ejemplos a seguir, o solo el del sacrificio, el de que otros decidan por mi , sin rebelión, sin guías, sin pedir, sin hacerle saber al otro qué estaba necesitando, solo instinto, cortos períodos de compartir familia, afectos.

Yendo y viniendo.

Mitad de la infancia en un lugar, sin juegos, sin muñecas, sin abrazos

Adolescencia en otro, sin amigos, ni bailes, ni fiesta de quince, ni colegio, ni universidad.

Juventud en otro, sin novios, sin regalos, sin piropos, trabajando para sustentarme, atraída por la idea de que lo mejor era estar muerta.

Adultez en otro, viendo algunas luces, empezando a encontrar el camino de mi crecimiento interior que creo es lo que siempre más me importó, terapias, lecturas, talleres, meditación, yoga, taí chi, tratando de enraizarme definitivamente en un lugar externa e internamente.

Y la madurez….


Silvia