26 may. 2009

YO QUIERO AMARTE



Yo quiero amarte sin absorberte.



Apreciarte sin juzgarte.



Unirme a ti sin invadirte.



Invitarte sin exigirte.



Dejarte sin culpa.



Criticarte sin reprocharte.



Y ayudarte sin menospreciarte.



Si puedo tener lo mismo de ti



entonces



Podremos encontrarnos de verdad



Y enriquecernos mutuamente.




v.s

15 may. 2009

LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD


Solo nuestra búsqueda de la felicidad nos impide verla.

Es como un arco iris vívido que uno persigue sin llegar jamás a alcanzarlo, o como un perro que se persigue la cola.
Aunque la paz y la felicidad no existen como una cosa o un lugar real, están siempre disponibles, y te acompañan en este preciso instante.
Esperando asir lo inasible, uno se cansa en vano.
Apenas uno abre y afloja el puño tenso de asir, el espacio infinito está ahí, abierto, invitándote , cómodo.
Aprovecha la amplitud, esa libertad y esa comodidad natural.
No sigas buscando.
No te metas en la jungla enredada buscando el gran elefante iluminado que ya está tranquilamente descansando en casa frente a tu hogar.



Gendun Rinpoche

8 may. 2009

OBSTACULOS




Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras.


En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad.


Agudizo la mirada para distinguirla bien.


Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo.


Todas mis metas, mis objetivos y mis logros.


Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad.


Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad.


Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella.


A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba.


Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo.


Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino.


Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso.Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente.


De todas maneras decido saltar la zanja.


Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla.


Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja.


Vuelvo a tomar carrera y también la salto.


Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado.


Me sorprende un abismo que detiene mi camino.


Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas.


Me doy cuenta de que está allí para construir un puente.


Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar.


Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente.


Pasan horas, o días, o meses.


El puente está hecho.


Emocionado, lo cruzo.


Y al llegar al otro lado... descubro el muro.


Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo.


No hay caso.


Debo escalarlo.


La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar.


Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera.


Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?



Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.





Jorge Bucay