24 jun. 2009

ANTES Y DESPUES


Antes de despertar, nuestra alegría radica en usar las cosas de esta tierra; después de la gracia del despertar , nuestra alegría es servir a las cosas de esta tierra.

Con el crecimiento de la sabiduría nuestra vida se vuelve cada vez más un acto creativo, un acto de servicio.

La belleza de tal comprensión es que no excluye a nadie.
Todas las personas deben ofrecer su don especial, y cada acto sirve a los dioses.

La música sagrada, la danza, la pintura, la canción, el cuento, el trance místico y la oración se mezclan con el cocinar una comida, cultivar la tierra, conducir un auto.

Todo se considera activamente valioso, todo ser está conectado con los dioses.

Cada uno de nosotros tiene un don para la tierra; nos ofrecemos a la red de la vida todo el tiempo.

Con frecuencia no honramos las semillas de nuestras pequeñas contribuciones ni reconocemos cómo darán fruto en el entorno más amplio de todo lo que vive.

Con el despertar, vemos que todas nuestras acciones tienen consecuencias en todo.

Nuestros dones especiales se pueden manifestar cuidando niños, trabajando en la justicia, el comercio, en la música, con redes de computadoras, o en jardinería.

La cuestión no es qué ladrillo de la construcción somos, sino permitir que nuestra voz única y especial se mueva en armonía con un propósito vivo.



J. Kornfield